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jueves, 19 de septiembre de 2013

Finitud IV

"Ciertamente siempre ha de ser esperado el último día del hombre, y nadie debe ser llamado feliz antes de la muerte y de las últimas exequias".

Metamorfosis Libro III 135
Ovidio (43 a. C.- 17 d. C.)

martes, 10 de septiembre de 2013

Tipos de acción


"Los hombres, ciertamente, actúan en todo lo que hacen, en parte sin ser ellos mismos la causa y, en parte, por causa de sí mismos. Entre las acciones de las que no son ellos mismos la causa, unas las hacen por azar y otras por necesidad; y entre estas que hacen por necesidad algunas tienen lugar forzadamente y otras por naturaleza, de modo que todas las acciones que los hombres ponen en práctica sin ser ellos mismos la causa acontecen o por azar, o por naturaleza, o por fuerza. Por su parte, las que hacen por causa de sí mismos y de las que son ellos los autores, unas las hacen por hábito y otras por impulso, sean éstas por un impulso racional o irracional. El deseo voluntario es un apetito racional de bien (pues nadie quiere algo sino cuando cree que es bueno); en cambio, la ira o el deseo pasional son impulsos irracionales. De modo, en fin, que todas las acciones que los hombres ponen en práctica necesario es que las hagan por estas siete causas; por azar, por naturaleza, por fuerza, por hábito, por cálculo racional, por apetito irascible o por deseo pasional".
Retórica Libro I Cap. 10 1368b-1369a
Aristóteles (384 a.C.-322 a. C.)

domingo, 8 de septiembre de 2013

Corrupción, según Aristóteles



"Pues bien, los hombres cometen injusticia cuando piensan que poner en práctica una determinada acción es posible, y posible para ellos mismos, ya porque consideren que han de quedar ocultos después de realizarla, ya porque, aún sin quedar ocultos estimen que no sufrirán proceso o que, en caso de sufrirlo, la pena será, para ellos o para quienes son objeto de interés, menor que la ganancia. (...) Pero, por su parte, quienes sobre todo piensan que pueden cometer injusticia impunemente son los dotados de elocuencia, los hombres de acción, los expertos en muchas clases de debates judiciales, los que tienen muchos amigos y los que son ricos. Y piensan que pueden, en especial si ellos mismos están en las condiciones acabadas de decir; pero también, de lo contrario, si disponen de amigos servidores o cómplices con estas cualidades, puesto que, por su medio, pueden actuar, quedar ocultos y no sufrir proceso. E, igualmente, si son amigos de aquellos contra quienes han cometido la injusticia o de los jueces: en el primer caso, en efecto, los amigos no están prevenidos contra la injusticia que se les hacen y se avienen a una conciliación antes de proceder; y, en el segundo, los jueces son favorables a quienes son sus amigos y, o bien los dejan en completa libertad, o bien les imponen penas pequeñas".
Retórica Libro I Cap. 12 5-20
Aristóteles (384 a.C.- 322 a.C.)




lunes, 26 de agosto de 2013

Devenir


"Descendemos y no descendemos a los mismos ríos, somos y no somos".

Heráclito de Éfeso (Vivió entre los siglos VI y V a. C.)


Que todo cambia, que nada permanece; una verdad que pasa inadvertida sobre todo cuando se es joven.



 Ya lo dice el poeta:

Todo se va alejando, pero a veces
   quisiéramos morir menos aprisa...
José Antonio Muñoz Rojas  
(Antequera, 1909-2009)




domingo, 14 de julio de 2013

El mito de Theuth y Thamus




En su diálogo Fedro, Platón recurre a un mito para advertirnos de los peligros de la escritura:

"Sócrates.- Pues bien, oí que había por Náucratis, en Egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que, por cierto, está consagrado el pájaro que llaman Ibis. El nombre de aquella divinidad era el de Theuth. Fue éste quien, primero, descubrió el número y el cálculo, y, también, la geometría y la astronomía, y, además, el juego de damas y el de dados, y, sobre todo, las letras. Por aquel entonces, era rey de todo Egipto Thamus, que vivía en la gran ciudad de la parte alta del país, que los griegos llaman la Tebas egipcia, así como a Thamus llaman Ammón. A él vino Theuth, y le mostraba sus artes, diciéndole que debían ser entregadas al resto de los egipcios. Pero él le preguntó cuál era la utilidad que cada una tenía, y, conforme se las iba minuciosamente exponiendo, lo aprobaba o desaprobaba, según le pareciese bien o mal lo que decía. Muchas, según se cuenta, son las observaciones que, a favor o en contra de cada arte, hizo Thamus a Theuth, y tendríamos que disponer de muchas palabras para tratarlas todas. Pero cuando llegaron a lo de las letras, dijo Theuth: "Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría". Pero él le dijo: "¡Oh, artificiosísimo Theuth! A unos les es dado crear arte, a otros, juzgar qué de daño o provecho aporta para los que pretenden hacer uso de él. Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayoría de los casos, totalmente ignorantes, y difíciles, además, de tratar porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad". 
Fedro (274d-275b)

A pesar de lo dicho, sin embargo un poco más adelante Platón hace un gran elogio de la escritura:

"Sócrates.- Pero mucho más excelente es ocuparse con seriedad de esas cosas, cuando alguien, haciendo uso de la dialéctica y buscando un alma adecuada, planta y siembra palabras con fundamento, capaces de ayudarse a sí mismas y a quienes las planta, y que no son estériles, sino portadoras de simientes de las que surgen otras palabras que, en otros caracteres, son canales por donde se transmite, en todo tiempo, esa semilla inmortal, que da felicidad al que la posee en el grado más alto posible para el hombre".
Fedro (277a)
Platón (427-347 a. C.)

lunes, 8 de julio de 2013

Argumentum ad hominem


"La expresión argumentum ad hominem significa literalmente "argumento dirigido contra el hombre" (...). Se la comete cuando, en vez de tratar de refutar la verdad de lo que se afirma, se ataca al hombre que hace la afirmación. Así, por ejemplo,  podría argüirse que la filosofía de Bacon es indigna de confianza porque éste fue desposeído de su cargo de canciller por deshonestidad. Este argumento es falaz, porque el carácter personal de un hombre carece de importancia lógica para determinar la verdad o falsedad de lo que dice (...). La manera en que puede persuadir a veces este razonamiento falaz es a través del proceso psicológico de la transferencia. Si puede provocarse una actitud de desaprobación hacia una persona, ella puede desbordar el campo estrictamente emocional y convertirse en desacuerdo con lo que esa persona dice. Pero esta conexión es solo psicológica, no lógica. Aún el más perverso de los hombres puede a veces decir la verdad".

Irving M. Copi Introducción a la lógica (1962)

La actualidad política de nuestro país refleja bastante bien esta falacia. Escuchamos en boca de políticos un recurso frecuente a la falacia ad hominem cuando se defienden de las acusaciones proferidas por una persona que está en la cárcel argumentando que no pueden dar ningún tipo de credibilidad a quien ha mentido tantas veces y a quien hace de la calumnia su estrategia de defensa.

jueves, 13 de junio de 2013

Argumentum ad ignorantiam




"Podemos ilustrar la falacia del argumentum ad ignorantiam con el razonamiento de que debe de haber fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que los hay. Se comete esta falacia cuando se sostiene que una proposición es verdadera simplemente sobre la base de que no se ha demostrado su falsedad, o que es falsa porque no se ha demostrado su verdad. Ahora bien, es evidente que nuestra incapacidad para demostrar o refutar una proposición no basta para establecer su verdad o falsedad(...).

El argumentum ad ignorantiam es falaz en todos los contextos excepto en uno: la corte de justicia, donde el principio rector es suponer la inocencia de una persona hasta que se demuestre su culpabilidad. La defensa puede sostener legítimamente que si el acusador no ha demostrado la culpabilidad, debe dictarse un veredicto de inocencia".

Irving M. Copi Introducción a la lógica (1962)


Sabias palabras las de Copi que no hacen sino reflejar algo básico en el Derecho. Sin embargo, parece que a veces existe el grave peligro de que se le da la vuelta al argumento y quienes acusan en vez de probar la culpabilidad de aquellos a los que apuntan exigen de éstos que demuestren su inocencia. Imaginaos la gravedad de la situación: te acusan sin prueba alguna y encima eres tú quien tienes que demostrar tu inocencia. !Qué barbaridad¡